La vitamina B1, clave genética del ritmo intestinal

Un estudio a gran escala, publicado hoy en Gut, analiza datos genéticos y de salud de más de 260.000 personas para comprender por qué algunas presentan deposiciones más frecuentes que otras. El trabajo identificó cambios en el ADN asociados a la frecuencia de las deposiciones, incluida una sorprendente conexión con la vitamina B1 (tiamina)

Los hábitos intestinales no suelen ser tema de conversación, pero reflejan la rapidez con la que el intestino moviliza su contenido. Cuando este proceso se altera, pueden aparecer problemas como estreñimiento, diarrea o síndrome del intestino irritable (SII). Sin embargo, los mecanismos biológicos que regulan las deposiciones todavía no se comprenden por completo. Un nuevo estudio, publicado hoy en Gut, aporta pistas genéticas sobre la motilidad intestinal y señala la biología de la vitamina B1 (tiamina) como una vía inesperada para futuras investigaciones.

Un equipo internacional coordinado por Mauro D’Amato, profesor de Genética Médica en la Universidad LUM y profesor de investigación Ikerbasque en CIC bioGUNE, miembro de BRTA, empleó un enfoque genético a gran escala para identificar diferencias comunes en el ADN asociadas a la frecuencia con la que las personas evacúan (denominada en el estudio como frecuencia de las deposiciones). Se analizaron datos de cuestionarios y genéticos de 268.606 personas de ascendencia europea y del este asiático, utilizando análisis computacionales para determinar qué genes y mecanismos están más probablemente implicados.

El análisis identificó 21 regiones del genoma humano que influyen en la frecuencia de las deposiciones, incluidas 10 no descritas previamente. Varias de las señales genéticas apuntan a vías y mecanismos ya conocidos por su papel en el movimiento intestinal, lo que refuerza la solidez biológica de los resultados. Entre ellos destacan la regulación de los ácidos biliares, que facilitan la digestión de las grasas y actúan como moléculas de señalización en el intestino, y la señalización nerviosa implicada en las contracciones del músculo intestinal, incluida la relacionada con la acetilcolina.

El hallazgo más destacado surgió al priorizar dos genes clave relacionados con la biología de la vitamina B1, concretamente con el transporte y la activación de la tiamina en el organismo (SLC35F3 y XPR1). Para evaluar si esta señal se reflejaba en datos reales, el equipo investigador analizó información dietética adicional del UK Biobank. En 98.449 participantes se observó que una mayor ingesta dietética de tiamina se asociaba con una mayor frecuencia de las deposiciones. Además, esta relación variaba según la composición genética de cada persona en los genes SLC35F3 y XPR1, analizados conjuntamente mediante una puntuación genética combinada. Estos resultados sugieren que las diferencias hereditarias en el metabolismo de la tiamina pueden influir en cómo la ingesta de vitamina B1 se relaciona con los hábitos intestinales en la población general.

El Dr. Cristian Diaz-Muñoz, primer autor del estudio, explica, “utilizamos la genética para construir un mapa de las vías biológicas que marcan el ritmo del intestino. Lo más llamativo fue la fuerza con la que los datos apuntaron al metabolismo de la vitamina B1, junto con mecanismos ya conocidos como los ácidos biliares y la señalización nerviosa”.

El estudio también respalda la existencia de una superposición biológica significativa entre la frecuencia de las deposiciones y el SII, una afección común que afecta a millones de personas en todo el mundo. “Los problemas de motilidad intestinal se sitúan en el centro del SII, el estreñimiento y otros trastornos frecuentes de la motilidad gastrointestinal” afirma el profesor Mauro D’Amato, “pero la biología subyacente es muy difícil de precisar. Estos resultados genéticos ponen de relieve vías específicas, especialmente la vitamina B1, como pistas comprobables para la siguiente etapa de la investigación, que incluirá experimentos de laboratorio y estudios clínicos cuidadosamente diseñados”.

El estudio fue liderado por el Grupo de Investigación en Genética Gastrointestinal de Mauro D’Amato y contó con la participación de equipos de CIC bioGUNE (España), la Universidad LUM, el Instituto de Genética e Investigación Biomédica – CNR, CEINGE y la Universidad de Nápoles Federico II (Italia), la Universidad de Groningen (Países Bajos), la Universidad de Oxford (Reino Unido), la Universidad de Concordia y el Instituto de Investigación Oncológica de Ontario (Canadá), y la Universidad de Monash (Australia).

Referencia: Díaz-Muñoz C, Bozzarelli I, Lopera-Maya EA, et al. Genetic dissection of stool frequency implicates vitamin B1 metabolism and other actionable pathways in the modulation of gut motility. Gut. DOI: 10.1136/gutjnl-2025-337059.

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Con el apoyo del Gobierno Vasco, el Grupo SPRI y las Diputaciones forales de los tres territorios, la alianza busca impulsar la colaboración entre los centros que la integran, reforzar las condiciones para generar y transmitir conocimiento a las empresas con la intención de contribuir a su competitividad y proyectar la capacidad científico-tecnológica vasca en el exterior.

BRTA cuenta con una plantilla de 3.500 profesionales, ejecuta el 22% de la inversión en I+D de Euskadi, registra una facturación anual superior a los 300 millones de euros y genera 100 patentes europeas e internacionales al año.

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